Columna de opinión Con Doble M

No me gusta hablar de mi vida personal porque no creo que eso sea transcendental en una columna como esta que ya lleva sus años con mi nombre. Sin embargo, haré una excepción a la regla para beneficio de las personas que la leen y para también sacar un poco de frustración que llevo dentro. Hace unos días unos malditos vividores entraron a mi casa: robaron lo que quisieron al mejor estilo de las ratas gordas esas que andan en los caños y huelen a material fecal. Por esa razón quiero darles algunas reflexiones y recomendaciones para evitar que les pase lo mismo -tal vez pueda salvarles la vida-:
Siempre cuando salgan de la casa encomienden protección personal y de sus pertenencias a Dios. Esa costumbre que tenemos de toda la vida valió no estar en casa, salvarnos de un trauma aún peor, que no le pasara nada a mi cuñada, a mi mamá y a mis vecinos.

Aquel lunes que estos atrevidos entraron a casa ajena rompiendo portones y despedazando puertas nadie los escuchó. Gracias a Dios porque tal vez lamentaríamos la muerte de alguien y eso no se paga con todo el dinero del mundo.

Insisto Dios fue bueno: lo material no importa y en manos de esos pendejos nunca serán productivos. Todo lo contrario será condena perpetua de dolor, sequía y rechinar de dientes, porque todo el mal que hacen no puede quedar impune.

Recomendaciones:

1. Aseguren sus portones eléctricos: los ladrones normalmente entran por el frente para no levantar sospechas. Rompen el candado de seguridad y, manualmente, entran como gato por su casa.

2. Refuercen los marcos de seguridad de sus casas. Si tiene puertas de madera construyan una de metal exterior que retarde su entrada eso les puede salvar la vida. No llamen a la guardia rural porque nunca llegan. A mi casa nunca llegaron. Fue gracias al alcalde, Gerardo Oviedo que llegaría la policía municipal. Llamen al 911 son más eficientes.

3. Si tiene alarma pónganla a funcionar apenas abren la puerta no les regalen segundos porque una rata de estas no perdona vidas y menos tiempo.

4. Trate de potenciar los seguros de la casa: puertas metálicas, candados, cámaras de seguridad externas, alarmas de pánico -por si lo agarran adentro de casa-, alambre navaja, cables eléctricos y no escatime en encerrarse -entre menos vean para adentro mejor-.

5. No confié en los extraños que entran a su casa; estos muchas veces son los que sondean lo que se pueden robar. No confíe es mejor pecar de desconfiado que le pase una experiencia de estas.

6. Cuando estén descansando un fin de semana y pasa un tipo tocando las puertas y gritando “upe” les recomiendo levantarse raudos y veloces porque ese es su modus operandi.

7. Encomienden su hogar siempre a la Santísima Trinidad eso me valió volver a la vida: ¿Por qué, qué hubiese pasado si ese día cuando tumbaron la puerta aquellos tipos se encontraban conmigo adentro? No quiero saberlo. Solo doy gracias a Dios por proteger a mi gente.

Igual pudo estar una persona armada esperándolos, dos tigres hambrientos o un niño recién nacido dormido en casa. Esa es la razón del peligro de esta gente, no les importa quién esté, su objetivo es hacer daño, no les abra las puertas.

Lo que me pasó no se lo deseo a nadie es triste perder la paz, no poder dormir y peor aún que lo más intimo en la vida de uno, su casa, sea invadida por extraños que cogen lo que cuesta años y esfuerzo.

En mi vida me he formado en derechos humanos y un amigo me dijo lo siguiente: los derechos humanos son para los humanos derechos no para esos mequetrefes, que están dispuestos a matar inocentes y arrebatar vidas como si fuesen más que Dios.

Parece que necesitaremos de estos amigos…

Por: Marlon Mora

* Fotografías: con fines ilustrativos.