La amistad vale todo

Hace algunos años crucé el Océano Atlántico con una mente cargada de ilusiones. Llegué en un día de paro a la ciudad de Sevilla. Mi destino sería la Residencia Universitaria Flora Tristán y confieso que estaba asustado, porque según el taxista me dejaba en el lugar más peligro del Polígono.

En dos años realizaría mis estudios de máster y presentaría una tesina que daba certificación investigadora para entrarle a mi doctorado. Las buenas notas, la experiencia internacional con profesores de todos lugares del mundo y  relaciones humanas satisfactorias marcaron esos días en el calendario.

Recuerdo cuando en la segunda estancia me tocó dar el discurso de motivación a los doctorandos; ese día dije con total convencimiento que si no hubiese sido la Residencia Universitaria tal vez me  puede perder lo esencial de la vida.

En el camino el mejor profesor de mi vida el Dr. José Antonio Sánchez Medina fue esencial para salir adelante con ese reto de doctorarme con honores. El trabajo investigativo analizó la imagen de la vejez en los medios de comunicación y se convirtió en un libro editado en España.

Pero no todo lo valioso estuvo en lo académico sino más allá porque conocí amigos entrañables de Chile, Cuba, Costa Rica, México, Colombia, Ecuador, Brasil, Panamá, Francia, Argentina, España y muchos más. Esa experiencia intercultural tiene un valor fundamental para enfrentar los inconvenientes, pero también para saber que uno no es nada sin las personas correctas en la vida.

Soy un suertudo Dios me puso a las mejores personas en el camino por eso celebro a todos esos que aparecieron de frente y se convirtieron en parte de ella.

Ahora tocó regresar y la experiencia académica marcará lo profesional también, pero otra vez se fortalecen las redes: esas de colegas que en mi historia de vida han ayudado a juntarnos para hacer cosas creativas. Tal parece que se nos viene una Especialización en Comunicación Política con énfasis en crisis con un título de dos universidades: España – Costa Rica y con estancia en ambos países.

Mi agradecimiento a la Universidad Pablo de Olavide, Universidad de Sevilla y a los diferentes programas de Master en comunicación institucional y política, comunicación social y periodismo por darme la oportunidad de hablar de mis proyectos y experiencias.

Muchos en la vida buscan amigos, pero pocos intentan serlo: en Sevilla, España encontré esos que son para siempre. Gracias de todo corazón por esta oportunidad.

Siempre orgulloso de donde vengo la Universidad Nacional de Costa Rica, que ahora años después me ha enseñado también que sin humanismo no somos nada.

Fotografía tomada en la Ceade Sevilla.