Promotor de una radio diferente

Rolando Ángulo

Estaba en la escuela cuando mi madre encendía la Radio sin piedad a primera hora. Resonaba la canción del Ave María mientras hacía el café y me preparaba el desayuno: yo me duchaba y me vestía de azul y blanco: me tocaba irme para la Escuela Andrés Bello López.

Al llegar a la mesa don Rolando Angulo matizaba mi arranque del día gracias a su programa en Radio Periódicos Reloj donde potenciaba una noticia con características idóneas de los nuevos tiempos mediante su slogan: “rápidos, resumidos y ciertos”.

Lo otro que sostendría su ejercicio periodístico en su noticiero sería su estandarte “con la verdad, la justicia y la razón”. De ese modo, mediante escritos agudos y directos apuntaba a realizar editoriales que golpearon la realidad costarricense y marcaron la credibilidad que le tuvo la ciudadanía siempre a este hombre de la radio.

El año pasado desde el Colegio de Periodistas (Colper) llevé la iniciativa de rendirle un homenaje a su recorrido profesional donde marcó toda una etapa del periodismo radiofónico.

Circunstancias fuera del control de don Rolando Ángulo y nuestra Junta Directiva impidieron el homenaje. Pero para este caballero de la radio el reconocimiento ya estaba hecho. Para la Semana de la Comunicación compartimos una muestra de sus palabras desde un audiovisual y los nuevos colegiados vieron en él un ejemplo a seguir.

Felices compartimos en muchísimas ocasiones y hasta una entrevista de más de una hora me dejó enseñanzas para siempre. En noviembre pasado (2014) llegó a respaldarme con su voto para nuestra Junta Directiva: eso me honró.

Soy un amante de la tertulia y de las enseñanzas de las generaciones experimentadas. Don Rolando me enseñó cosas sabias y por eso me voy a animar a compartirles un cachito de recuerdos en casi cuatro minutos de nuestro encuentro en el Instituto Costarricense de Educación Radiofónica (ICER), el resto algún día lo editaré por completo porque merece la pena sea conocido ese trabajo.

Me queda el cariño que nos profesamos y la oportunidad de coincidir con su esposa, doña Dora, una mujer maravillosa, que fue leal y cómplice de este grande de la radio nacional.

Gracias don Rolando fue un placer coincidir en esta vida.