Periodismo del bueno

Entrevista: Tomás Zamora

Como parte de un trabajo especial para Primera Plana del Colegio de Periodistas y Profesionales en Comunicación hemos venido preparando junto al profesional en producción audiovisual Ronald Díaz una serie de entrevistas a personalidades del periodismo nacional e internacional.

En esta ocasión hablamos con el periodista y maestro de muchas generaciones Tomás Zamora: hombre comprometido con la noticia veraz y hacedor de reportajes impactantes en diferentes medios de comunicación de prensa escrita, radiofónica y televisiva.

Su última experiencia fue una de las potentes de la radio actual costarricense cuando toda una audiencia se manifestó en redes por el cierre de ADN.

Les comparto una entrevista importante para el periodismo y valiosa en sus  palabras desde la experiencia de un profesional de la calle: forjado de la mano de los mejores periodistas y en especial por su amor para el trabajo más lindo del mundo.

 

 

Soldado de la paz

Remembranza

El tiempo ha pasado y me encontré una remembranza de la vida cuando finalicé una etapa maravillosa con amigos en  un posgrado de Derechos Humanos y Educación para la Paz: producto de mi investigación inicié una temporada dedicada a estudiar poblaciones vulnerables.

– Jóvenes

– Indígenas

– Adultos mayores

– Personas con discapacidad

Les dejo la nota publicada en el periódico La Nación en su sección de Viva.

Marlon Mora

Soldado de la paz

• Marlon Mora es el estudiante más joven de la Maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz

Debbie Ponchner
[email protected]

Marlon Mora es un soldado. Sin embargo, su guerra es la de la paz y sus armas son la educación y la palabra.

En 1999 este periodista, de 24 años de edad, dejó los medios de comunicación para asumir un nuevo reto en la Universidad para la Paz. Allí formó parte del programa de la Maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz, una carrera conjunta con la Universidad Nacional.

Marlon Mora es parte de la última generación que gradúa este programa en la UPAZ. La institución ha cancelado la maestría, pero la UNA continuará impartiéndolo en sus aulas. “Es una lástima que la UPAZ deje de impartir este programa, porque es muy valioso”, dice Mora.

Tras tres años de estudio, Marlon culminó este proceso la semana pasada al presentar su tesis La oralidad en los derechos humanos del adulto mayor y los adolescentes.

“Los derechos humanos son un proceso social, se construyen en un proceso sociohistórico que se transmite de generación en generación”, explica Mora.

Su investigación

Para comprobar esto, Marlon Mora tomó a dos grupos de su comunidad Santa Ana.

Por un lado, trabajó con un grupo de adolescentes y, por el otro, con un grupo de adultos mayores que viven en un hogar de ancianos. En ambos conjuntos este joven encontró a dos grupos en los que su opinión no siempre es escuchada, razón por la que los eligió.

A través de sus palabras, sus pensamientos, Mora pudo valorar la presencia o ausencia de los derechos fundamentales de estos sectores de la población.

Para lograr esto, trabajó por separado con cada grupo. Primero trabajó con los adolescentes –32 en total– durante seis meses. Con ellos trajo a colación temas como la pena de muerte y la sexualidad. “Entre mis conclusiones, pude observar que a los jóvenes no se les permite hablar abiertamente de sexo”, explica.

Con los adultos mayores, un grupo de 22 abuelitos, Mora trabajó siete meses. Los mismos temas que trató con los jóvenes fueron tratados en las conversaciones con los adultos mayores.

“Lo más interesante es que encontré grandes semejanzas entre las preocupaciones de ambos grupos”, relata.

Por ejemplo, a ambos les preocupa la educación, aunque tienen un concepto diferente sobre el tema. En el caso de los adolescentes les preocupa realizarse como profesionales, mientras que a los mayores les preocupa mantener la buena educación y las normas de cortesía.

Otra preocupación que comparten es la de mantenerse en un buen estado de salud y, por último, la añoranza de vivir felices.

DECIDIDO

Dr. Marlon Mora, periodista, académico e investigador. 

Por la comunicación
DECIDIDO
En los últimos años mi trayectoria en el Colegio de Periodistas (Colper) ha sido de compromiso, esfuerzo e iniciativas en el marco de un trabajo y una participación activa como miembro de la Junta Directiva.
Más de dos años y medio atrás escribí una idea para acceder con un equipo a la dirección del Colper y se avanzó en ese cometido, pero quedando algunos pendientes a la fecha.
Razones fuera de mi voluntad me hicieron retirarme, a raíz de lo cual me encontré con colegas, amigos y comunicadores, que me manifestaron su simpatía por mi labor como académico, profesional y emprendedor.
Esto me ha permitido mirar desde afuera y potenciarle nuevos bríos.  Con el paso de los meses emergieron más amigos que me han impulsado a continuar esas ideas pendientes.
Medité, puse estas ideas en una balanza y tomé la decisión formal de aspirar a la Presidencia del Colegio acompañado de un valioso grupo de colegas.
En el camino, más profesionales me han manifestado su deseo de acompañarme en este proceso, inclusive, algunos retirados de gran trayectoria están dispuestos a regresar al Colper conociendo este grupo lleno de liderazgo y compromiso, todas las personas suman y las múltiples opiniones favorables me dan la confianza de presentar mi nombre para este próximo proceso electoral.
Los invito a ser parte de este grupo que encabezo para llevar el Colegio por un rumbo que merece, invitándoles a presentar las iniciativas que ayuden a cumplir ese cometido.

El periodismo se conmemora sin pendejadas…

– Por los valientes, los nobles, los buenos: esos periodistas de calidad que nos señalan la ruta.
– “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”, García Márquez.

El día del periodista no es para celebrarlo, sino para hacer una retrospección interna país y recordar la raíz que le dio vida. Hoy no es un día para recibir mensajes cursis,  presentaciones animadas con peluches saltarines que recuerden la belleza de uno de los oficios más nobles, tampoco es motivo de “post” en medios sociales creativos que recuerden que somos el cuarto poder, menos un degradante meme que diga “Aló, feliz día”. Todo lo contrario el día del periodista es un momento especial para reflexionar y conmemorar lo meritorio de muchos valientes que decidieron dar su tiempo como servidores ciudadanos.
Es el momento perfecto para reconocer en el periodista acucioso que investiga, escarba, sistematiza y jerarquiza para mostrar a la audiencia la verdad. También es buen momento para agradecer al que trabaja 24/7 con pasión, esmero, cariño y respeto para quienes al final reciben su columna: su resultado final de la dura calle.
Por todos. Merece la pena reconocer que en el día del periodista son muchos los protagonistas anónimos, sujetos tácitos de una historia que nadie conoce. Por eso, hay que recordar que no solo son esos eruditos que desde su trinchera hacen noticias: esto del periodismo es más. 
Este día se conmemora…
Un día para conmemorar la valentía del noble fotógrafo, del inspirado hacedor de medios sociales, del colaborador con la infografía para hacer más entendible aquellos números para nada blancos o del que después de la cobertura ruda te da un hombro para apoyar y seguir la jornada. Es un buen día para decirles a los compañeros, colegas y amigos: “gracias”.
Antecedente. El día del periodista tiene en su memoria uno de los sucesos más nefastos del periodismo nacional, el Atentado de La Penca; aquel hecho provocó el fallecimiento de un total de siete personas entre ellos dos costarricenses y una extranjera, todos parte de la prensa que dio cobertura internacional en nuestro vecino país de Nicaragua. A ese inventario de fallecidos habría que sumarle 22 heridos que en la actualidad afrontan discapacidades físicas, pero también de esas que se cargan al ver a un amigo o un colega en su momento último de la vida.
En la actualidad hay ocho costarricenses que sobrevivieron al atentado y que hoy por hoy esperan justicia en el Sistema Interamericano luego de casi tres décadas de impunidad. Un asunto que debe impulsarse desde diferentes ámbitos: la academia y el gremio; por solidaridad.  Esa es una tarea pendiente y debemos recordarla en este día.
Nada de intimidar al gremio. Luchas como la Ley de Delitos Informáticos y hoy el Premio Pío Víquez ponen en la picota que el periodismo es más que asuntos accesorios: somos parte del tanque de pensamiento de un país, de la vida nacional y de la necesidad de vociferar un cambio urgente.  Con premios, sin premios, contra corriente el periodista siempre deberá informar bien: esa es la premisa.
Y definitivamente para conmemorar este día hay que decir: “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”, García Márquez.  El resto es puro cuento.