Hasta que los hombres también digan “no”

Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres

Ya basta…

En el día internacional de la no violencia hay muchas personas que hablan de crear más leyes, ser más estrictos con la familia, potenciar la seguridad en casa y en un acto de mojigatería se le da la bienvenida al tabú -ese mismo que carcome y acaba separándonos-. Tal parece que nos hace falta hablar de los indicadores de la violencia en la etapa de “novios”,  llevar a las escuelas la preocupación para arrojar una luz ante esa plaga social: la violencia contra las mujeres.
Una situación donde los papás y las mamás aparecen con tres pendientes fundamentales: reivindicar el amor, unificar la educación sexual y potenciar un aprendizaje del erotismo – intimidad sin espejismos. Una tarea que no se hace metiendo miedo y exclusión a la niñez, menos provocando el maldito morbo que cada vez gana más espacios en las escuelas y colegios con esa palabra de moda exportada llamada bullying.
La unidad está en acercarles a un discurso amoroso, libre y sin violencia mediante herramientas que colaboren en descubrirlo sin ayuda exterior con la confianza que da en cualquier padre conversar de frente sin simulacros. Una plática con los hijos e hijas en un diálogo sincero, horizontal que construya  y potencie el respeto y la admiración ante la mujer: un ser humano igual sin pretextos políticos, sociales o económicos.
Este 25 de noviembre, día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer -aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidasen su resolución 54/134 el 17 de diciembre de 1999- debemos conmemorar esa lucha que nos recuerda la necesidad de tutelar y promover la protección de los derechos humanos de las mujeres en tiempos donde millones de mujeres y niñas de todo el mundo son agredidas, golpeadas, violadas, mutiladas e incluso asesinadas.
Pandemia global: la interrogación

¿Y por qué? Preguntan los majaderos pues la respuesta es sencilla: la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos, la violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género; la violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el Sida, la paz y la seguridad. La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar y en ese marco; la prevención es posible y esencial. El día internacional de la No Violencia contra las Mujeres es un asunto de humanidad y para ello es necesario que los hombres también digamos basta ya, en unidad: en familia.