Mal de la modernidad: la censura económica

El caricaturista francés Julien Berjeaut, conocido como JUL, quién en su momento trabajó para Charlie Hebdo medio de comunicación francés, que vivió un sonado ataque terrorista donde fallecieron 11 personas y otras 11 resultaron heridas visitó nuestro país.

De este modo, tuve la oportunidad de entrevistarlo  y hablar de temas variados, pero potentes en el contexto Europeo. A continuación destaco algunas de las reflexiones más valiosas de nuestra conversación.

Todo lo expresado en las siguientes líneas son palabras textuales  y traducidas del francés al español por el profesor Julián González catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR). Los subtítulos los he realizado para darle un formato más cercano al lector.

El drama del atentado terrorista

“Hace tiempo que no estoy vinculado a Charlie Hebdo. Hace años que no publico en el periódico. Es cierto que conocía bien a las personas que fueron atacadas, porque ocurrió en febrero y provocó un drama entre toda la comunidad de periodistas y dibujantes”.

Nueva era de la libertad de expresión

“Pero en lo que respecta a la libertad de expresión, tengo la impresión de que en Francia hemos entrado en una nueva era, en un periodo un poquito posmoderno, ya que contamos con Internet y cuando uno publica un dibujo uno no se dirige solamente a los lectores de un periódico en particular que van a los puestos a comprarlo, para ver sus costumbres, sus referencias, sino que ahora un dibujo va a Internet y se dirige al mundo entero.

Yo diría sí, es complicado, son las mismas referencias, pero ellos no tienen los mismos antecedentes y yo comprendo bien que cuando uno viene de una cultura diferente, de una religión diferente, de un país diferente, uno no tiene los mismos valores. Es natural.

Sin embargo, cuando uno escribe como artista, como periodista, como dibujante en un periódico en particular, no puede por lo tanto evitar decir las cosas cuando se dirige a un público dado. Ese es el problema y todavía no hay una respuesta.

¿Cómo hacer entonces para respetar efectivamente los contextos en la época de Internet y en una época en la que finalmente cada individuo cada habitante del planeta tiene algo que decir sobre el arte, sobre los artistas, sobre los dibujos?

De hechos, he pensado en la manera en que la globalización podría afectar el trabajo de los dibujantes porque de repente ya uno se dirigía a todo el mundo al mismo tiempo. Sin embargo, esto no impide que el contexto local y el tipo de historia, la línea editorial de un periódico permanezcan, y lo que hace que yo trabaje para medios muy variados, conservadores, de izquierda y en general porque ya tengo una carrera, un trabajo, una experiencia, yo considere que cuando un periódico, un medio, me pidan como dibujante trabajar para ellos, ellos mismos saben mi tipo de humor, mi tipo de trabajo, y deben asumir el hecho de solicitarme un trabajo para ellos.

Yo no creo que deba adaptarme a la línea editorial de un periódico, pero sé que no debo forzosamente hacer las mismas cosas en tal periódico, y es por ello que hay colaboraciones que a veces no acepto hacer, porque justamente considero que tengo una libertad editorial y voy a conservarla porque forma parte de mi beneficio de autor”.

Cambios en Francia

“Es difícil hablar en nombre de los demás, pero es cierto que la atmósfera es diferente en Francia y en los medios. En el fondo uno sabe que son los temas religiosos en particular los que repentinamente son más difíciles de tratar. Y también es cierto que hay un pacto importante. Entonces, en lo que respecta a las censuras, me imagino que la gente reflexiona más y, en todo caso, sabe que puede haber consecuencias. Así, pues, creo que sería deshonesto negar que hoy la presión es tal que uno no se adapta a ella. Sí, hay un fenómeno, un problema en estas censuras que existen actualmente, incluso si estas pudieron haber existido desde antes son más fuertes ahora”.

Cierre de Charlie y censuras (consecuencias)

“En realidad, yo no puedo hablar por Charlie Hebdo, no formo parte del periódico, pero es cierto que un sector conservador del exterior de cierta manera hace ver que hay una crisis en Charlie Hebdo a partir de todo lo que pasó, porque es traumático. Sí, porque de repente un pequeño periódico francés se convirtió ante la mirada del mundo entero en un símbolo.

De esta manera, es difícil para un periódico continuar viviendo, sobre todo para un medio satírico, con esas presiones. Luego, no se sabe lo que va a pasar; en realidad solo somos observadores un poco incrédulos, algo asombrados finalmente por los acontecimientos que se precipitaron desde el año pasado”.

Crítica a los políticos, pero a las ¿marcas?

“De hecho, en Francia no hay tanta censura política; uno puede criticar realmente a los políticos en todos los niveles. Pero efectivamente, cuando uno habla de marcas, de las grandes empresas, súbitamente aparecen ejércitos de juristas que llevan a cabo procesos, que escriben cartas a los periódicos.

Entonces a veces hay verdaderos procesos que cuestan mucho dinero, que no ayudan en nada y finalmente perjudican los periódicos. Es cuando se da la censura indirecta, la cual ocurre cuando los periódicos y las marcas retiran sus presupuestos publicitarios de los periódicos que los necesitan. Se da una crisis de la prensa para financiarse ya que necesita esos anuncios publicitarios, y cuando un gran grupo decide retirar sus anuncios puede hacer desaparecer en periódico de forma económica. Así que hay una forma de censura económica y esta es un mal de la modernidad”.

Poder de la fama

“Sí, creo que cuanta más notoriedad tenga uno como artista, como autor, se tiene poder en cierta forma y entonces hay que tener también una relación de fuerza. Disfrutar de este poder es poder decir que, por ejemplo, una marca tenía ventaja en perder al mostrar en público una controversia.

Si por casualidad yo hago un dibujo a propósito de Mac Donald, ¿Mac Donald pierde debido a mi dibujo si me entabla un proceso judicial o algo por el estilo? En efecto su imagen estaría en peligro, porque entonces la gente dice que son malvados porque atacan a un artista y pierden más porque su marca es criticada. Así, cuanto más uno cambie, cuanto más se es popular, más poder tiene uno contra las marcas y, finalmente, son los pequeños dibujantes, los artistas, los medios pequeños los que sufren más, ya que los grandes medios tienen al menos más influencias para luchar contra las empresas”.

Libertad de expresión no se pueda generalizar

“Creo que no hay reglas generales y se me es difícil hablar de la libertad de expresión en general. Cualquiera que haya estudiado un poco la historia o la antropología sabe bien que cada cultura en un tiempo dado tiene sus valores y su relación de fuerza con respecto a la libertad de expresión.

Esto cambia de década en década, de continente en continente, de país en país. Pienso que cada vez que uno habla de la libertad de expresión uno reflexiona sobre algún caso en particular: ese dibujo, ese artículo, esa película, qué quiere decir, quien lo escribió, quién la realizó respectivamente, y quiénes son los que se oponen. Y es en ese momento cuando uno puede analizar y tener una reflexión. No hay que atenerse a las generalidades. Si hay que ser bastante preciso, es realmente la única consideración que uno pueda tener que haga verdaderamente el cambio”.

NOTA: JUL visitó Costa Rica en una actividad organizada por la Cátedra Wilhem y Alexander von Humboldt, el Centro de Investigación en Comunicación (Cicom) y el área de Periodismo de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Costa Rica.

Obsequio de JUL para Marlon Mora.

Obsequio de JUL para Marlon Mora.