Anestesia electoral

En la actualidad el quehacer político de la información se encuentra en manos de actores mediáticos que han sustituido al comunicador tradicional para transformarse en uno nuevo muchas veces poco crítico y sin profundidad en investigación.  

Para eso, los candidatos deben tener un encargado de administrar cuentas sociales, elaborar videos interactivos y construir una imagen de la campaña electoral algo fundamental en estos tiempos.  El problema no es llegar ya se constató con la actual administración Chinchilla, que ganó elecciones por vapuleada y en plena popularidad.

Tal parece que de la mano del marketing político se utilizan imágenes que hacen destronar las palabras y sobrevalorar aquella caja de resonancia con iconografías sexis en movimiento: tal parece que pasamos del homo sapiens a un homo videns decía Giovanni Sartori.

Entiéndase a ese homo videns como uno incapaz de poder comprender abstracciones o conceptos. Esa cinematografía de la realidad parece ha impactado el imaginario social con una anestesia que hace del proceso electoral olvidar el pasado.  Y darle el voto al que lidera la cosa…


Anestesia política

Merece analizarse

¿Porqué cuándo con dos malas administraciones de un mismo partido se mira tan fácil ganar por tercera vez? Además tendríamos que echar muy para atrás para encontrarnos dos gobiernos de baja popularidad (Arias – Chinchilla) y con un futuro presidente de la misma cepa (Johnny Araya). ¿Extraño no?

Por eso merece la pena estudiarse y analizarse esta triada al hilo: asunto en el que la culpa cae sobre los hombros de quienes se llaman oposición.

Tal parece que para la nueva “society”  el atributo más destacado sería proyectar imagen, tener cierto dominio del lenguaje y vestir a la moda. Como un George Clooney de la política con todo y “performance”.

En materia de coalición hemos expresado nuestros análisis. Pero debemos decir que a dos semanas del cierre de esas posibilidades los grupos que se afincan para armar la resortera de la alianza no tienen potencia para ganarle a los llamados verdes.

Y esto no por falta de gente que les apoye sino por la poca capacidad para unificar ideas y pensar en un país diferente -de todo lo que han criticado- de quién gobierna.

La memoria colectiva debería recordar los partidos que fueron pendejos para poder poner otra realidad en el camino. Y los nombres que aparecerán más tarde para una coalición electorera serían oportunistas y mentirosos si dicen que lo hacen por amor a la patria. La oportunidad es ahora: es ya.  Sino son más de lo mismo.