El árbol de los saberes políticos

Hace unos años atrás recuerdo como la gente decía yo voto aunque me pongan una chancha.  En aquellos tiempos la afición era tanta, que no importaba el candidato sino el partido y unos cuantos pega banderas.
Sin embargo, como las recetas en política no existen recordamos también como un candidato si no tiene cercanía con la gente está jodido y no hay partido que lo salve: ni el Partido Liberación Nacional (PLN) en aquel momento. Y la mejor prueba de ello, la tenemos en  nuestro expresidente número 35  un maestro desconocido que le ganó las elecciones a Daniel Oduber, académico que pasó por la Universidad de Costa Rica, la Universidad McGill de Canadá y la Sorbona en París donde estudió derecho y filosofía.  
Hombre preparado, pero falto de un ingrediente necesario en la política “cosa doméstica” que algunos si masticaban muy bien. Dicen que la recomendación que le diera Don Pepe Figueres en su momento decía más o menos así: …abrazá a la gente, demostrarles cariño, nada de caritas güevón -adaptación personal, también-.
Bueno al final al también expresidente Oduber le ganaría las elecciones un “profe”, quien fue reconocido por gobernar con ética  y se le conoció popularmente como el Presidente de las manos limpias (eso lo explicaré luego, porque obedecía también a un buen anuncio de comunicación política, pero será un post aparte).
Toda esta introducción obedece a una necesidad de contar en política con un hombre con las calidades de don José Joaquín Trejos, un hombre venido de los más sensibles aparatos del desarrollo: la educación y de las profesiones menos reconocidas y más dignas: ser maestro.
Buscando el camino…
Disculpen si destaco la profesión del educador y formador: pero en la universidad he tenido la oportunidad de experimentar como los estudiantes si reciben un estimulo responden  y se entregan al 100 por ciento. Lo que necesitan es un líder, pero también la responsabilidad de una tarea. La respuesta ante toda esa labor es el respeto, pero también la exigencia, la apertura y la sensibilidad humana.
Este país puede salir adelante de todo. Necesita lo que en mi clase sobra, ganas de hacer las cosas: ese es el árbol de los saberes políticos.
-(un post dedicado a tantos estudiantes, que he conocido y que de una u otra manera me han enseñando que sí se puede cambiar este país)-.