Marlon Mora: perfil profesional

Dr. Marlon Mora Jiménez

Periodista – académico e investigador universitario

Marlon Mora como académico tiene una formación interdisciplinaria: con un doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla (UPO), España en Desigualdades e Intervención Social: Interculturalidad y Diversidad, con un Máster en Multiculturalismo de esa misma casa de estudios, además cuenta con un Magister en Derechos Humanos y Educación para la Paz de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas (UPeace) y Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Así como estudios en la Maestría en Comunicación de la Universidad de Costa Rica (UCR).

En el año 2002 gracias a su destacada labor foto-periodística se le reconoció con el Primer Lugar Latinoamericano de Fotografía en Cuenca Ecuador en el Concurso Mujer Imágenes y Testimonios.

Como reportero dio sus primeros pasos en las Revistas de Niños del Grupo Nación como practicante, luego como redactor y editor en el Periódico La República. Su paso por la radio fue gracias al maestro Gabriel Durán con quién en una temporada compartió Patrulla Nocturna un programa de Radio Monumental. Asimismo, para la Universidad Nacional dirigió un programa de corte académico llamado Mundo Latinoamericano en Radio Victoria. En los últimos años se ha dedicado a producir y presentar ocasionalmente el programa Palabra de Mujer de Canal UCR de la mano de la reconocida productora y feminista Ana Lucía Faerron.

Su labor como comunicador lo ha ligado a la realización y organización de actividades nacionales e internacionales como debates presidenciales en Costa Rica, entrevistas a personalidades de la vida periodística mundial Javier Dario Restrepo de Fundación Nuevo Periodismo, Amaro Gómez Pablos de Televisión  Nacional Chilena (TVN),  Ignacio Ramonet director de Le Monde Diplomatique, Harris Whitbeck reconocido presentador de  CNN, Amazing Race y actualmente periodista de Al Jazeera,  Julien Berjeaut, caricaturista de Charlie Hebdo, Rafael Correa Delgado, Presidente de la República del Ecuador, entre otros reconocidos rostros del periodismo nacional como Javier Rojas,  Rolando Ángulo (†), Roxana Zúñiga, Giannina Segnini, Any Pérez o Pilar Cisneros entre otros; producción de foros democráticos con medios de comunicación y universidades del país, entre otras labores de relaciones públicas y protocolo ligadas a organizaciones nacionales y extranjeras.

En su quehacer académico y profesional ha sido conferencista nacional e internacional en diversos temas destacándose especialmente: comunicación política (Universidad San Judas Tadeo, Costa Rica – Universidad Mariano Gálvez, Guatemala – Universidad de Sevilla, España; Universidad Pablo de Olavide, España), derechos de mujeres (Fundación Justicia y Género, Costa Rica), personas adultas mayores (Universidad de Alicante – Universidad Menéndez Pelayo, España),  imágenes sociales (Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor -CONAPAM-), malas prácticas judiciales en mayores (American University, Washington, Estados Unidos), libertad de expresión (Misión Internacional Panamá, Colegio de Periodistas de Costa Rica), derechos de personas con discapacidad (programas de posgrado, Universidad de Costa Rica), feminicidios (Misión Internacional de Naciones Unidas a Honduras por parte del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente – ILANUD), educación para la paz (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, El Salvador), discursos de la vejez (Universidad Nacional de Quilmes, Argentina) esto entre otras experiencias profesionales.

Como investigador, emprendedor y director de comunicación política se podrían tomar en cuenta sus más recientes experiencias desde la comunicación colectiva un proyecto de investigación llamado La comunicación política en Costa Rica: estrategia e imágenes políticas hacia la Presidencia de la República 2014-2018 conocido en redes como VotoCR, que logró gran aceptación en el recién pasado proceso electoral.

Del mismo modo, una producción audiovisual con aportes a la comunicación política electoral desarrollada de manera conjunta con la Universidad Latina de Costa Rica (ULatina) para redes sociales llamada Pan y Circo. Asimismo, su interés por un periodismo de cobertura respetuosa de los derechos humanos lo hizo presentar desde la imagen periodística un proyecto para jóvenes que se estrenó recién llamado Humanismo UNA.

En su hoja de vida ha dirigido el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional, los posgrados de esa misma Unidad Académica, sobresaliendo su labor como director de la Maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz, así como encargado de múltiples investigaciones en el área de las Ciencias Sociales de la Universidad Nacional en el Centro de Investigación y Docencia en Educación, la Escuela de Historia y el Centro de Estudios Generales.

Marlon Mora también es bloguero desde hace algunos años y elabora talleres con enfoques en temas de periodismo, nuevas tecnologías, innovación, comunicación en crisis, resolución de conflictos y derechos humanos.

Actualmente, es el Presidente del Colegio de Periodistas y Profesionales en Comunicación de Costa Rica (Colper) y desde hace más de 10 algunos años realiza consultorías en comunicación desde su empresa Asesorías en Comunicación Estratégica Doble M.

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Marlon Mora: comunicación política y derechos humanos.

Marlon Mora: comunicación política y derechos humanos.

Esa indiferencia que empeña nuestra niñez

Con una regularidad inusual recibimos alertas en mensajes de texto a nuestros teléfonos celulares donde nos señalan con nombres y apellidos como la niñez se ve vulnerabilizada constantemente producto de desapariciones.

Fenómenos como éstos nos hacen preocuparnos de inmediato ligando esas ausencias de niños y niñas con acciones ilegítimas vinculadas a la explotación sexual comercial o al tráfico de órganos.

A este mal se une otra realidad, que afecta nuestra niñez, los embarazos en edades tempranas y los fallecimientos de niños víctimas de la violencia. El pasado mes de febrero nos dejó lecciones muy difíciles en ese sentido: el crimen escandaloso en Matapalo, la niña de Coronado, que le fracturaron el cráneo o la otra infante de tres años contagiada con Sífilis víctima de abuso.

La agresión contra nuestros infantes, especialmente dentro de sus propias casas lejos de retroceder ha venido en aumento en número de casos y lesiones desastrosas. Para muestra la cifra más reciente y dolorosa donde los hospitales reportan a 10 mil menores agredidos al año.

Por eso en este artículo quisiera exponer algunas preocupaciones relacionadas con derechos de la niñez, donde urge una mirada crítica ante la indiferencia de una sociedad, que parece se indigna con el titular en la prensa, pero no da seguimiento a estos flagelos que al final de la jornada afectan a toda una familia y comunidad.

Desaparición, fuga y hogares en deuda

Todo ese discurso colapsa ante un lema en la educación formal donde es común escuchar que “los niños son el futuro de nuestro país”. Sin importar la dura realidad que afronta en diferentes contextos y círculos de violencia familiar.

Las desapariciones de niñas entre 2013 y 2015 sumaron 854 reportes con un promedio de 285 al año -esto quiere decir que de los 365 días del año en un 78% del tiempo la niñas están desapareciendo-.

Cifras tan alarmantes como las vistas anteriormente reflejan una realidad donde el 47 por ciento de las desapariciones es por fuga del hogar: una responsabilidad que también debe estudiarse en el seno de cada hogar. En el caso de los varones menores de edad 270 casos es la cifra reportada.

Autoridades señalan que en la mayoría de los casos el patrón entre niñas de 12 y 17 años es irse con hombres mayores. Números como estos representan una nueva realidad y una preocupación adicional para el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). Del mismo modo, lo ha señalado la Fundación Paniamor ya que gracias a experiencias en redes sociales han logrado saber parte de los contextos de muchas adolescentes. Muchos casos de huida de sus hogares están involucrados en relaciones indebidas, donde el abusos de poder y la edad median en la afectación de las niñas.

Habría que hacer un cruce de datos entre las desapariciones, los embarazos y el trabajo de los niños en los colegios para saber si existe de casualidad alguna coincidencia. Ante la ausencia de un estudio de este tipo conviene visualizar los embarazos en la primaria y la secundaria así como en los colegios nocturnos. En colegios nocturnos, el porcentaje de menores de edad que estudian y trabajan es más de nueve veces el porcentaje en los colegios diurnos. La relación entre la deserción y el trabajo no son del todo halagadoras alcanzando casi un 10 por ciento.

En los colegios nocturnos el mayor registro de embarazos se da en el 2009 y 2010, con 238 y 236 casos. Es importante tener en cuenta, que en los colegios nocturnos una gran cantidad de las mujeres matriculadas son mayores de edad. La edad promedio de las estudiantes embarazadas menores de edad en el transcurso de los cursos lectivos ronda los 14 años.

Falta educar en derechos humanos

La poca compresión de la vivencia particular en algunos hogares de esas niñas y niños representa el poco interés también de la población en denunciar y hacer ejercer todo un protocolo de derechos humanos.

Bien relataba Alberto Maturana y Francisco Varela en El árbol del conocimiento, una anécdota bastante curiosa: en Nueva York, en el Barrio del Bronx, hay un zoológico dentro del cual nos topamos con un gran pabellón dedicado expresamente a los primates. Los hay de todos los tipos y clases: gorilas, macacos, chimpancés, gibones; pero lo que más llama la atención es que en el fondo, apartada, nos encontramos con una jaula bien protegida y cerrada con barrotes muy gruesos.

Cuando uno se acerca a ella puede leer un rótulo que dice: “El primate más peligroso del planeta”. Y al mirar entre las barras de hierro, con sorpresa, uno ve su propia cara. El hombre ha matado más especies sobre el planeta que nadie.

Por eso la indiferencia de nuestra sociedad debe ser sustituida por el compromiso y la solidaridad. Porque cuando la denuncia se hace y los vecindarios no colaboran en la protección de menores también se consiente al agresor: todos espacios de violencia donde mujeres lideres de hogar que han sido víctimas de la indiferencia y del maldito olvido.

El mundo con el pasar del tiempo ha olvidado depositar en sus corazones el humanismo como herramienta máxima de convivencia de vida. La niñez vivencia esa realidad con el total irrespeto a los derechos humanos y tal parece que solo son noticias: no hay una intervención ciudadana de solidaridad.

Ante esto desde el Ministerio de Educación Pública y el Colegio de Periodistas hemos impulsado una campaña con el fin de implementar actividades que promuevan  los derechos de los niños y las niñas y para la prevención de la violencia infantil.

El mensaje va dirigido en dos vías: el eslogan de los adultos es “Yo me apunto a respetar los derechos de la niñez”, y el que demandan los menores en la voz de niños y niñas de diversas escuelas que participaron en la elaboración de videos es el mensaje  “Apúntate a respetar mis derechos”.

Yo me apunto a respetar los derechos de la niñez

 

 

Educación necesaria para otros mejores -segunda parte-

De todo hay en la viña del Señor…
 
En la última entrada quedamos pendientes enque la educación formal parece que perdió su norte; porque tales decisiones van en la dirección opuesta a la que están tomando nuestros responsables políticos. Solo como dato importante quisiera recordarles que la Costa Rica que tenemos en la actualidad y que tuvimos en algún momento se la debemos casualmente a esa inversión en el capital social.
Desorden. Las cosas cambiaron en nuestro país cuando accedieron a la universidad nuevos sectores de la población: esa diversidad intervino en la raíz y en algún momento fuimos buenos. Para que un sistema público educativo de cualquier nivel cumpla su función ha de trabajar al menos en dos direcciones: la primera, dotar a los estudiantes de las capacidades para afrontar la diversidad de actividades del mundo profesional; la segunda, crear y extender ciudadanía reduciendo al mínimo el número de excluidos sociales. Al final del callejón, ambas direcciones se alimentan de una única raíz: la razón de ser de nuestra educación, es nuestra gente.

Mi interés como educador al final es uno solo: desarrollar ese capital cultural  organizado de forma que mis estudiantes no sólo aspiren a alcanzar nuevos peldaños en la escala social sino a influir y liderar la sociedad en que viven. Las herramientas las implementamos de diferentes maneras y al final todos aprendemos.
Por tanto, la educación pública en un marco democrático debe ofrecer los medios necesarios para el desarrollo humanodejándose de esos esquemas donde la beneficencia yace y se olvida que no distribuimos dinero sino conocimiento.
Socollón necesario.Costa Rica potenció su educación hace muchos años y obtuvo sus réditos, pero en los últimos 20 años ha olvidado sus raíces y su memoria. Los personajes de la política relevantes fueron parte de una transición donde el pobre estudiaba con el rico en la Escuela Buenaventura Corrales.
Esperanza. Al final del camino la función de un sistema público de educación no debe de estar feliz  con una cuota de justicia social, que ayuda a progresar a los mejores de las capas desfavorecidas, como acto de amor – solidario.

Por el contrario debe iniciarse creando nuevos grupos críticos de liderazgo que rompan el modelo imperante y clonado de élites sumidas en la rutina.

 La pregunta queda pendiente: ¿Cuál es la Costa Rica que queremos para nuestros hijos? y ¿Dondé están las oportunidades para ese “otro” que verdaderamente lo necesita?

Educación necesaria para otros mejores

En ocasiones la política universitaria se orienta equivocadamente solo a los mejores
 olvidando que una función de la educación pública es también la reducción de la exclusión

(Primera parte)

Este artículo lo escribo inspirado en muchas mesas donde he escuchado a colegas periodistas y compañeros universitarios sobre su nulo deseo a votar en las próximas elecciones. Así que con todo respeto y siendo tal vez infidente de esas conversaciones planteo un problema que en ocasiones se da en nuestra universidad pública.
Tal parece que a la educación se le olvidó que la razón de ser de nuestra universidad son los estudiantes. Inclusive, en el plano internacional España afronta un duro momento donde la idea imperante del gobierno se empeña en repetir que el número de universidades públicas está sobredimensionado y que el sistema debe orientarse a la selección de los mejores.
Ignorancia. Por favor ya sabemos que los mejores de cualquier sociedad son siempre los mismos, los poseedores de un capital cultural conseguido por herencia familiar y un capital social por su status. Merece la pena recordar las acciones del exrector y  exdirector del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de París, Richard Descoigns fallecido este año, quién abrió la Sciences Po a estudiantes procedentes de familias con escasos recursos económicos.

Los primeros pasos de la educación formal parece que perdieron su norte; porque tales decisiones van en la dirección opuesta a la que están tomando nuestros responsables políticos. Solo como dato importante quisiera recordarles que la Costa Rica que tenemos en la actualidad y que tuvimos en algún momento se la debemos casualmente a esa inversión en el capital social.

Solidaridad en tiempos de hambre

En la reminiscencia de marzo solo nos quedan los recuerdos de un verano azul porque ya se nos vino el invierno. Un informe sobre el hambre 2011 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recuerda que cada día van a la cama 1000 millones de personas en el mundo. Todos recuestan su estómago tan pegado a la almohada como para ser parte de la estadística.
La globalización que atacó poco a poco al Estado y que lo achicó lo suficiente como para acabar con el progreso se disfrazó de rojo y estampó en un arco iris multicolor la esperanza de los países subdesarrollados.
En la actualidad no se trata de hacer portadas y premios “pulitzer” con niños y niñas esqueléticas del África: esa realidad se come al mundo de verdad. Todo mientras el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) pegado en la camiseta del Barcelona  nos pide solidaridad urgente: ¿y quién se apunta?
Un grave daño al medio ambiente, el cambio manifiesto en la naturaleza con sus matices incompresibles -cambio climático global-, un mercado económico que no despega  y políticas de comercio sin solidaridad  atacan al mundo y casi lo tiene en nocaut.  Mientras, los sistemas de producción de países pobres tratan de sobrevivir y lo que reciben de vuelta es más y más pobreza.
Definitivamente, este informe deja ver la utopía que algunos consignan de esa manera. Mientras muchos mueren de este lado, del otro lado la población engorda como si fuese espuma y les acompañan enfermedades por comer en exceso. Un niño desnutrido de allá por un gordito saboreando la comida rápida están a la orden del día.
Otra vez la enseñanza es que debemos modificar nuestras acciones e impactar en el colectivo con más práctica y menos millones de dólares sobre lo que nunca llegan. Sino donde están todos los millones que debieron llegar a Haití. Pues seguramente, en un lugar seguro, pero no en aquel condenado país, que abolió la esclavitud tempranamente dándole ejemplo al mundo.
Políticas globales sobre la repartición de los alimentos, la protección de la naturaleza y el acceso al agua podrían garantizar un futuro más prometedor y cooperativo para un mundo que se está comiendo solo. Y donde la dieta la pagan los más pobres. Si no me entiende las letras pues póngase una semana a dieta: no coma nada y me cuenta. Debe ser feo. Confieso que no me atrevo.
Al final ese discursillo del cuido,  la solidaridad y la indignación no sirven para nada. La esperanza solo será posible modificando la esencia del descuido al prójimo y del amor por este planeta que está teñido hoy cuando usted y yo nos acostamos con mil millones de niños y niñas con hambre: que tal vez no vean el otro día.

Maestras en los años 20´s; y la lucha continúa…

Realidad de las mujeres…
Rescato un Contrato de 1923 para profesoras realizado por el Consejo de Educación. Este es un acuerdo entre la señorita maestra y el Consejo de Educación de la Escuela por la cual la señorita acuerda impartir clases durante el período de ocho meses. Y en el mismo acuerda un salario sin palabras…

No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.
No andar en compañía de hombres.
Estar en su casa a las seis de la tarde, a menos que atienda labores escolares.
No pasear por las heladerías del Centro de  la Ciudad.
No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.
No fumar cigarrillos. Este contrato queda anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
No beber cerveza, vino o whisky. Se anula el contrato si se le encuentra bebiendo.
No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.
No vestir ropas de colores brillantes.
No teñirse el pelo.
Usar al menos dos enaguas.
No usar vestidos que quedan a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.
Mantener el aula limpia.

          Barrer el suelo al menos una vez al día.
          Fregar el suelo del aula al menos una vez al día.
          Limpiar la pizarra al menos una vez al día.
          Encender el fuego a las siete de la mañana de modo que la habitación esté caliente a las nueve cuando llegan los niños.

No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios. 

Contrato – maestra: forjadoras de generaciones.

Un marzo de todos los días…

A más de 100 años de la muerte de nuestras mujeres en Nueva York…
El calendario mundial a inicios de marzo tiene pactado una celebración que, poco a poco, se ha convertido en una fiesta hipócrita y falta de memoria colectiva. Para eso basta con revisar su bandeja de correo electrónico con mensajes y presentaciones multimedia carentes de historia, inclusive en su teléfono podrá recibir algún sms, sin dejar de lado, las posteadas en facebook o twitter llenas de cursilerías que se da más de uno: todas alrededor  de esa forma de festejar el ser mujer, como si fuera otra especie de día de la madre. 
Memorias de un marzo…
De la importancia de la memoria. Un 8 de marzo de 1857 un grupo de mujeres como movimiento de obreras en una maquila en Nueva York demostraron como movimiento social cuánto cuesta reivindicar derechos, más tarde en 1908, 15 mil obreras marcharon por la misma ciudad al grito de: “Pan y rosas”, sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. Un año después, 140 mujeres jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas. Hoy en pleno 2011 pautamos en agenda una conmemoración especial, pero se le invisibiliza el resto de los días ante una mirada de estrabismo de machos dominantes.
De este modo, es común ver que los políticos entreguen premios a “mujeres notables” y el resto del año en un baúl embalsamado ignoren la condición de sus conciudadanas, esas víctimas de la violencia sistemática en nuestros hogares. Lo penoso, es que hace más de un siglo se decidió reclamar lo que se venía diciendo más de doscientos años atrás: que el feminismo es filosofía y no guerra de sexos, y  que el desarrollo no es posible sin la armonía y la igualdad.
Los dobles discursos de ese día. Ya basta…
Remembranza. Por esa razón la memoria histórica debe permitir darle mérito a una mujer mártir de los derechos humanos como Olimpia de Gouges, que le recordó al planeta la necesidad de un enfoque de género en plena Revolución Francesa, aunque muchas veces se oculta o se olvida adrede por los intelectuales “sin querer queriendo” en clases de teoría de los derechos humanos.
Y es gracias a esa teoría de género nutrida por muchas valientes que se hizo la protesta simbólica, donde se le dio la vuelta a la revolución sexual acuñando un nuevo significado para el patriarcado y evidenciando el daño de la violencia doméstica y sexual. Desgraciadamente, el mundo sigue sin indignarse ante la esclavitud sexual, la violencia, las mujeres en la guerra, la trata de personas y la prostitución infantil. Por eso, debemos luchar por un cambio en las malas prácticas judiciales que caen en lo absurdo e injusto cuando las mujeres se quejan ante un juez por los malos tratos de su marido y la pregunta es: ¿Qué hizo usted para provocarle?
Maldita evidencia. La Tierra parece resistirse a la igualdad real donde la discriminación y las desigualdades ponen de manifiesto una pérdida colectiva y la ruptura de un contrato social. Tal vez por esa razón se buscan fechas específicas para llamarnos a cambiar el mundo.
Esperanza. Necesitamos que se reivindique la historia, que nos permitirá transformar a nuestra sociedad y erradicar el sexismo. Tenemos que reflexionar entre hombres y mujeres cómo reinventamos la femineidad y la masculinidad para que nuestras relaciones sean más equitativas, sanas y libres. Porque muchas mujeres han tenido que pagar con la vida sus luchas a favor del voto y la violencia de sus propios compañeros.
Celebración anual
Celebremos por nuestras mujeres los 365 años del año. Menos  hipocresía y más solidaridad para nuestras mujeres por el bien de la humanidad. No más desastre social. Ya basta de femicidios.

Huérfanos víctimas del femicidio

  • Calamidad social detrás de la muerte de las mujeres. 
  • Prevención posible con respuesta en “stand by”.  
Femicidio en “Autopsia”

Académicas e intelectuales han definido el femicidio como al asesinato de la mujer en razón de su género, por odio hacia las mujeres, por rechazo a su autonomía y su valor como persona o por razones de demostración de poder machista o sexista. Detrás de esas concepciones nos encontramos una lucha de valientes que se enfrentaron a los sistemas para imponer la teoría de género.

Justa y necesaria teoría. Y es gracias a esa teoría de género nutrida por muchas mujeres que se hizo la protesta simbólica, donde se le dio la vuelta a la revolución sexual acuñando un nuevo significado para el patriarcado y evidenciando el daño de la violencia doméstica y sexual.
Desgraciadamente, el mundo sigue sin indignarse ante la esclavitud sexual, la violencia, las mujeres en la guerra, la trata de personas y la prostitución infantil. Por eso, debemos luchar por un cambio en las malas prácticas judiciales que caen en lo absurdo e injusto cuando las mujeres se quejan ante un juez por los malos tratos de su marido y la pregunta es: ¿Qué hizo usted para provocarle?
Apuntando. La muerte de las mujeres no es un tema ajeno en la realidad para nuestra región Centroamérica en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua: la violencia deja desamparada a una familia todos los días. Y nuestro país el año pasado cerró con una cantidad de femicidios alarmante. Más de 60 mujeres muertas dejaron como saldo una ruina social difícil de superar en la vida de las familias víctimas de esta problemática.

Orfandad, maldita calamidad…

Hombres pendejos. Nuestro país no es la excepción. Una muestra de la diversidad del formato y modus operandi de los femicidas se ven constatados en sus víctimas, que no les perdonan nacionalidad, edad o estrato social. Sino que lo diga ese macho dominante que tocó la puerta de Margarita Vásquez de 74 años en Orotina, el taxista que asesinó de un balazo en la cabeza a su compañera sentimental mientras celebraban un cumpleaños; o aquel hombre, si puedo llamarle de esa forma, que huyó con sus hijos luego de matar a su pareja, Laura Guerrero, en navidad.
Detrás de la muerte de Laura se da una situación que debemos estudiar y atender de manera prioritaria. Porque esos niños presenciaron la muerte de su madre, pero también hoy mismo viven a flor de piel el miedo, la duda y la extrañeza de un mundo indiferente. El trauma y la orfandad de sus dos hijos de cinco y once años de edad son un claro ejemplo de la necesidad de trabajar desde diferentes instancias judiciales, de educación formal, de campañas institucionales dirigidas a la capacitación y toma de conciencia y la necesidad del apoyo de los medios de comunicación colectiva en este proceso de sensibilización.
Perversa operación. ¿Todos prevenibles? Pues sí.  Ya es tiempo de una transformación en los deficientes sistemas judiciales, pero también a la necesidad de indignarse ante el asesinato despiadado de mujeres, que trae consigo este desastre; porque donde una mujer encuentra la muerte: la calamidad ha llegado a la familia. 

Haití: un pueblo con mujeres valientes…

Julieth es una mujer que apenas alcanza la mayoría de edad. Su piel es negra, su cabello rizado y fuerte como los colochos que podemos encontrar en el lugar de trabajo de un ebanista. Ella vive en uno de los lugares más difíciles del mundo donde la mujer todos los días es pisoteada e irrespetada. Donde no existen leyes, que les garanticen defensa y menos hombres que se animen a levantar la voz.
Ella perdió a su madre en el terremoto de Haití, aquel fatal 12 de enero de 2010. Ese día casi a las diez de la noche se le cayó el mundo encima: en su país y en su vida. Al quedar huérfana, cuatro hombres la violaron y maltrataron con la furia de aquel movimiento de tierra de 6.9 en la escala Richter, el terremoto más severo del país en 200 años y de su corta edad también.
El epicentro del temblor fue cerca de la capital Puerto Príncipe. Se ha estimado que el número de muertos llegó a más de 300.000 personas y más de 1 millón quedaron damnificados. Quienes a la fecha son desplazados en sus propias tierras todos los días.
Hoy escribo por ella porque me duele tremendamente que el mundo no tenga memoria cuando apenas se está acabando el calendario y a punto de celebrarse dos años de tremenda catástrofe: los problemas aumentan en ese hermano pueblo de América. Donde las mujeres vivencian una realidad que todos los días pone de manifiesto el dolor, la enfermedad, la pobreza, el hambre, la duda y el miedo.
En días recientes Ana Lucía Faerron, productora de Palabra de Mujer de Canal 15,  nos mostró en su documental Haití: Mujeres con Coraje,  la fuerza y el valor de las mujeres haitianas frente a las condiciones adversas.
Inclusive rescata un proverbio de ese país que dice que existen tres piedras del fogón y que las mujeres haitianas son dos de ellas. Y una de sus entrevistadas en el documental Sonia Pierre dice: “Yo diría que ellas son mucho más, son mujeres titánicas en la lucha por la sobrevivencia”. En memoria de esta valiente mujer que murió recién quisiera recordarlo con más fuerza que nunca por un pueblo olvidado por el mundo.  
Sonia Pierre: en memoria de una mujer valiente.
Ahora que se acerca navidad y que muchos disfrutamos lindos días: mi plegaria y esfuerzo por difundir la diferencia a muy pocos kilómetros de distancia en este hermano pueblo, Haití.
Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.  Y en ese lugar del mundo a Julieth le cuesta vivir cuando por esas cosas de la vida perdió a su madre, tres hombres la violentaron y hoy en su realidad una hija le acompaña producto de aquel maltrato. Solas siguen siendo la realidad haitiana: una de las más dolorosas de nuestro pueblo y nuestra gente.

En la piel de Adela: trata de personas

Obra de teatro Autopsia dirigida por Diego Soto

Autopsia, teatro del bueno, se desarrolla en la sala de autopsias en una mesa de acero inoxidable donde un ignoto parlante cuenta su historia.
Negociazo. La trata de personas es el tercer negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial según Naciones Unidas aunque no existe un monitoreo al respecto -esto después de las armas y las drogas-. La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo estima que este negocio ilegal genera ganancias por 32 mil millones de dólares al año. Por cada persona, los traficantes ganan de cuatro mil a 50 mil dólares, dependiendo del lugar de origen y destino de la víctima.
Según la Organización Internacional de Migraciones, cuatro millones de personas son prostituidas contra su voluntad en todo el mundo. De ellas, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que más de dos millones son menores de edad.
Teatro bueno y reflexivo. Autopsia, una obra de teatro que cuenta con la participación de Diego Soto, muestra a viva vos la trata de personas. En medio post-mortem un cuerpo desnudo nos cuenta su historia: una compleja, que denuncia una realidad para nada lejana para los costarricenses. Adela la protagonista de esta historia hace memoria mientras yace sobre una camilla metálica y fría con señales de violencia física en su cuerpo. Se desconoce qué le ocurrió, asunto que llevará al forense a un túnel sin salida.
Entre la ética y la tentación de unas monedas…
Para el médico forense las muestras de violencia en el cuerpo tatuado por golpes y marcas de cigarro llaman su atención, lo cual lo llevará a averiguar quién es esa mujer. Entonces empieza un diálogo y una historia.
La puesta en escena muestra el problema de la venta de personas casi siempre utilizadas para fines sexuales. La obra nos enseña que tal realidad está más cercana de lo que se piensa: la impunidad y la corrupción entintan este caso, uno cotidiano y real para muchas mujeres en el mundo.
Verdad y realidad. Muchas veces se ve a la trata como algo de otros países. Sin embargo, la puesta en escena de Autopsia visibiliza el problema y usa el teatro para señalar en un cuerpo de mujer desnudo y lastimado por la vida.  Una obra de estas se sale del esquema del teatro y lleva a escena: un tema vigente, importante y necesario de visibilizar desde diferentes ámbitos de la vida. Adela puede ser un caso más, pero está en las manos de muchos hombres y mujeres, que ese tercer negocio ilegal acabe. Tendrá el mundo la capacidad para indignarse por las mujeres: pues de uno en una se hace el cambio.
Autopsia: una obra de teatro que nos muestra la trata de personas