Lo difícil de ser super héroes: la versión de Batman

El siguiente es un intento por mostrar las dificultades en la vida de los super héroes después de terminada la película. Esta será una seguidilla de varios famosos personajes: iniciaremos con el encantador Bruce Wayne, en Ciudad Gótica. 
Batman tiene muchas cosas. Un cuerpo esbelto y musculoso. Una mirada de “yo no fui, matadora” que enloquece a las chicas. Una voz ronca y viril que le garantizaría trabajo en cualquier radio local. Y un poquillo de plata para repartir, regalar y vivir tranquilamente el resto de los días.
Pero como todo en la vida tiene un pelo en la sopa este justiciero nocturno no se escapó de ese tipo de dificultades luego de aparecer en la gran pantalla. Por eso hoy quisiera darme a la tarea compartirles la trágica cotidianeidad de este personaje. A continuación algunos detalles:
Esa doble vida de millonario y mata rufianes le complica disfrutar su economía. ¿Por qué alguna vez lo han visto de vacaciones? Por supuesto que no. El hombre es un esclavo de sus ideales.  
Sumado a eso, se le ocurrió traerse a su mansión, al inútil de Robin, el joven Ricardito Tapia al que siempre debe sacar de apuros y solo para joder sirve.
La formalización de su vida parece un capítulo aparte. Las mujeres hermosas, dicen que son su debilidad, pero en su caso nunca sabe si lo buscan por el lindo tarro (mirada enjachadora) o por la billetera mata galanes que tiene. Al final, el ser un paladín de la justicia lo tiene rezagado en temas de amor y compromiso: la razón nunca hay tiempo para disfrutar las pequeñas cosas, como una conversación telefónica con su amada maestra de escuela de cabello negro y labios super sexys
Males físicos. Casi no duerme porque ese alter ego de Batman y Bruce hace que todo deba tener un buen ritmo y un orden exquisito. Sino que lo diga su mayordomo, Alfred, que tampoco duerme ni tiene vacaciones. Imagínense que le toca: manejar la limusina, ordenar la baticueva, lavar el batimóvil, hacerle el batibatido proteínico, comprarle las baticosas necesarias, quitarle los virus a las batilaptops porque Robin es un baticurioso que visita páginas para mayores de 18 años. 
Sin embargo, lo más complejo de su vida es levantarse en la mañana después de dormir unos minutos para trabajar en Bruce Wayne Corp., poner orden en la noche por toda Ciudad Gótica e ir a su gimnasio privado en la madrugada para mantenerse batiformidable. Inclusive, según declaraciones a Clark Kent en el diario El Planeta lleva una vida de perros. No puede formalizar sus relaciones: las chicas lo dejan porque nunca está cuando lo necesitan. El dinero no es problema, pero no puede disfrutarlo como se debe. Y aunque es muy valiente vive con el miedo de que sus archienemigos le puedan hacer daño a Batichica, Robin o Alfred.