Humanismo en tierra fértil: el gran reto de la novedad ansiada

Mucho se habla de un nuevo humanismo y en ocasiones he visto el deseo de vociferarlo por algunos. Hoy quise animarme a poner en la mesa  la necesidad de plantearse ese concepto desde el epicentro y la razón de ser de la universidad: la juventudes y los estudiantes.

Por eso la importancia pedagógica de ese nuevo humanismo desde su concepción, que sería una hibridación entre ciencias y letras. En lo que concierne a la filosofía este debería estar atento no solo a la ciencia, sino más bien a un pensamiento de corrientes vivas, que trabajen en red por el bien común. Un concepto menos encerrado en un departamento académico profesional sino producto de la retroalimentación y la conversación sostenida entre unos y otros; donde “los otros” –Augé– son primordiales.

Hago mías las palabras de una feminista como Ana Lucía Faerron que nos recordó, recientemente, que un humanismo debería comenzar por una cura de modestia, y quizá hasta alejarse de la arrogancia que le antecede desde una visión clasista y sin interacción o unión de otros saberes.

Debemos abogar por una concepción compatible con los derechos humanos sin caer en el oscurantismo -planteado por Sokal y Bricmont en “Imposturas intelectuales”-. No debemos caer en discursos reciclados que utilicen el lenguaje científico en contextos que no le sean correspondientes.

En todo esto la edad planetaria nos pone en tiempos donde los saberes comuniquen sin disminuirse unos a otros: esa es la llamada “transdisciplinariedad” de Edgar Morin, que de la mano del pensamiento complejo hace suya una comunicación entre las disciplinas.

¿Complejo: ese diálogo? Pues depende de cada uno. En una entrevista a Ignacio Ramonet, director de Le Monde diplomatique en español, me dio una respuesta a esta encrucijada desde lo planteado en su texto del “Quinto poder” donde nos llama a todos a funcionar en red dejando de lado la enciclopedia andante por la solidaridad comunicativa y la flexibilidad para unirnos en disciplinas por la condición humana: una exigencia de nuestro tiempo, pero también una responsabilidad de cada docente si quiere presumirse de humanista.

Proyectos ciudadanos que involucren al estudiantado, investigación que haga historia pública, extensión de la mano “del construir juntos”, clases que todos los días le demuestren al estudiantado la alegría de la pedagogía de la esperanza –Freire– y un respeto por la vulnerabilidad de lo diferente tal vez ayude hacia esa ruta que tanto aboga por un nuevo humanismo posible.

De lo contrario, seguiremos haciendo castillos inmensos de conceptos estériles sin consecuencia, sin dejar ese sello característico que lograron los grandes humanistas -el maestro, el abuelo, el vecino, el amigo- de nuestras vidas: la verdadera enseñanza.

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En una clase de Imagen Periodística en el Centro de Estudios Generales de la Universidad Nacional: visita Canal 7.

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Marlon Mora

Periodista @canalucr. Académico #UNA. Director de los proyectos @votoCR @panycircocr y Humanismo UNA. Consultor ONU. #DDHH #Periodismo #ComunicaciónPolítica
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