Enfermedades que tenemos que erradicar

El peor de los males
A continuación comparto algunas de las enfermedades que padece tiquicia y que por razones obvias no tienen un antídoto fácil de encontrar en la droguería. Y que en este momento coyuntural de la vida política nacional necesita buscar soluciones, para que el resto tenga vida y bienestar.

Quebranto.Podría catalogarla más de misteriosa, que otra cosa. Consiste en una elevación de la temperatura del cuerpo. Sin llegar a fiebre, imposibilita a la mayoría para no asistir a clases en escuelas, colegios y universidades. Sin embargo, lo padecen con mayor frecuencia los funcionarios públicos que con un poquito de quebranto tienen la explicación perfecta para faltar al “brete”.  Se confunde en ocasiones con otra enfermedad que también causa la ausencia sistemática en escuelas y colegios. El nombre científico para semejante trastorno: yeyo.

En ese sentido cuando alguien le dio el yeyo -casi siempre se identifica en mayores de 30 años- corre peligro, que le dé un patatús, reconocido popularmente por ese ataque súbito y en el que se necesita buscar el hospital más cercano y recibir un chequeo médico completo.
A ese mismo paso, será normal que por el tratamiento recibido por los empleados del sistema de salud se le junte el yeyo + patatús + soponcio = ataque de histeria: con un resultado de estrés postraumático reconocido como empacho total o dolor de güevos.
El empachotambién puede entenderse como un desorden alimenticio de alguien que decidió comer pesadito como aguacate con helados y sopa negra. Al final con una pastilla efervescente de color blanco todo se resuelve. O más bien se desinfla. En algunos casos de empacho nos encontramos que la mejor solución para lograr la mejoría al 100 por ciento es que le soben los brazos o la panza en algún lugar estratégico que luego de identificar donde está la pega o sea la pelota o abultamiento extraño se deshace a puro sobamiento y listo.
Claro, no todo es maravilloso luego de sacada la pega, porque para estar bien y sentirse de “tiro” será necesario ir al baño a expulsar o desdoblarse en la intención de “decir adiós”  al empacho que llevaba dentro…
Sin embargo, debo reconocer que el mal que no conoce géneros y ataca sin piedad a la sociedad costarricense se llama chichón. Este padecimiento junta la ira, con la cólera, el estrés y las ganas de arriarle a quien se tope de frente a escalas de alto calibre. Y se expresa, normalmente, en los semáforos cuando está a punto de cambiar de color: el vecino o más bien el de atrás toca el pito desconsoladamente -como si con eso pudiese avanzar-. 
Por muchas situaciones como esas los jugadores de primera división han sido expulsados este año en partidos oficiales en más de una ocasión y también debo reconocer que muchos matrimonios por un poquito de este padecimiento han enfrentado una dolorosa separación. El antídoto aunque está bien socializado: contar hasta mil.
Muchos son los padecimientos de nuestro país. Pero desgraciadamente lo que nos mantiene en cautiverios y en un doloroso estancamiento es la INDIFERENCIA: tan fácil de curar. 

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