Nostalgias del pasado

Este es un artículo para hacer memoria y para recordar con nostalgia algunas cosas que ya nunca vendrán, pero que pasaron y fueron de lo mejor de la vida.

Soy de la generación, que en la escuela el primer encuentro con la computadora fue con una tortuguita, que ejecutada con un programa llamado LOGO se movía según indicaciones. Mi maestra de la época fue la Niña Silvia Torres. Para entrar en una habitación con aire acondicionado algunas compañeras se ponían abrigo: estábamos en la Andrés Bello López.

Tortuga: trabajando…

Soy de la generación. En la que para poder comer uvas y manzanas teníamos que esperar hasta diciembre. La tradición consistía en ir a Frutica a comprar la caja completa: que se apilaba en el refrigerador y era del agasajo de toda la familia. ¡Qué buenos tiempos aquellos!

Soy de la generación, que atravesaba el Cerro de la Muerte -sin calefacción en el carro- y tomaba fuerzas en Los Chespiritos -con un chocolate y una torta de huevo-; para continuar el camino hasta la Frontera -no existía Golfito- donde comprábamos los gustitos de la época: pasas, cervezas enlatadas  Budweiser y Ron Matusalén.

Soy de la generación que hacía un viaje de ida y vuelta hasta la frontera con Panamá para comprar perfumes como Brut, PacoRabbane  y Sweet Honesty.

En aquella compra dejábamos los zapatos viejos y comprábamos unos más finos: recuerdo mi primer par de tenis con mucho cariño aunque, no de marca, porque para  ese tiempo eran poco accesibles para nosotros las Nike, Reebok o Fila.

Soy de la generación de la Escuela de Santa Ana cuando los carajillos decían apretarse y lo que hacía no era más que darse un fugaz beso de piquito y salir corriendo.

Soy de la generación que comía mandarinas al pie del palo. Nos llenábamos las manos con un olor tan particular que al entrar a la casa todo mundo sabía donde habíamos estado (recomiendo ponerle ese detector a otras cosas: serviría para los ladrones).

Soy de la generación que veía Recreo Grande en Canal 7. Me levantaba temprano para ver a una señora, ya grande, vestida de hada madrina y confieso que lo disfrutaba al máximo: siempre soñé con cantar en ese lugar más nunca se me hizo.

Soy de la generación de los Transformer, los Pitufos, los Tinny Toons, Heidy, Marco, Mazinger Z, Candy Candy, los Ositos Cariñositos, de mi Pequeño Pony, Bert Mapache, los Muppets,  los G.I. JOE,  José Miel y muchos más.

Soy de la generación de San Ku Kai, de los Magníficos Justicieros, de Manimal, de Automan, del Súper Héroe Americano, de Hola Juventud y de Odisea Burbujas.

Soy de la generación cuando mi abuelo contaba su historia y me pervertía: decía que para hacer el amor las parejas antes recurrían a un canto algo así como “…voy para Puntarenas…” mientras la novia se sentaba en el regazo del hombre y el vestido, de ella,  cubría todo el sillón para “marcar”. Debo confesar que esa historia de mi abuelo seguro es una leyenda urbana. En la actualidad se complican menos cierran el cerrojo de su propia habitación y lo hacen en casa.

Soy de la generación de la escuela pública, la vida en familia y de los que nos sabíamos los teléfonos de memoria.

No hay duda que en ocasiones extraño a esa generación.

Sígueme

Marlon Mora

Periodista @canalucr. Académico #UNA. Director de los proyectos @votoCR @panycircocr y Humanismo UNA. Consultor ONU. #DDHH #Periodismo #ComunicaciónPolítica
Sígueme

Latest posts by Marlon Mora (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *