Maldito engaño -el peaje de la invención-

Por si algunos no me conocen me llamo Perro de Hule, soy un perrazo igual que cualquiera, pero estoy preocupado por una situación especial de mi pueblo. El motivo de mi preocupación yace sobre un concepto llamado peaje y por el cual toda una comunidad tendrá que pagar. Todo por una maldita invención.
Sabía usted que se denomina peaje al pago que se efectúa como derecho para poder circular por un camino. Y es, casualmente, el peaje cercano al cruce de Brasil, Piedades, Ciudad Colón y San José uno de los cuales empezará a operar por esas cosas de falta de astucia de nuestra querida Costa Rica. Astucia que a nosotros los perros nos sobra.
Asalto a mano armada
En los  últimos días unos perros igual que yo, pero con pedigrí reconocidos por un sol naciente en la frente y un logo de autopista pondrán en funcionamiento este asalto a mano armada en carretera -que antes fue cerrado “momentáneamente”-.
Para esto conviene refrescar la memoria. Desde un principio estos perros decidieron poner al cobro todos los peajes incluida la Próspero Fernández y demás rutas hacia Caldera.
Los arreglos para implementar los cobros fueron mínimos: leves mejorías en su calzada, iluminación y demarcación. El resto de promesas de ampliación de carriles y autopistas de la modernidad quedaron en pura paja. Como quien dice nos metieron gato por liebre, pero eso lo saben hacer los perros.
Gracias a personas valientes de nuestra comunidad, que lucharon por sus derechos y se manifestaron saliendo golpeados en varias ocasiones: se logró que este peaje “por un tiempo” se cerrara. Sin embargo, el acceso funcionó en una sola vía.
Lo planteado por esos caninos del sol en aquel momento sería que los demás peajes recibirían un reajuste -asunto que se constató con aumentos en las tasas de peaje de otras estaciones-.
Pedigrí
Algunos inocentes, perros no por supuesto, creyeron que esto era una realidad a pesar de que las instalaciones continuaban intactas y también las edificaciones de cada una de las vías correspondientes para los cobros. Nunca fueron demolidas o reinstaladas siguen sólidas y a expensas del descuido para reinstalarse.
Hoy el peaje será una realidad impuesta y una maldición venida a engaño a toda una comunidad.
Por eso, no quiero echarme una hablada reciclada sobre si se debe cobrar o no. Porque ya es realidad, sino opinaré sobre algunos peligros que marcarán a Piedades, Rio Oro y parte de Santa Ana con este cobro.
  • A falta de un semáforo en el cruce Piedades – Brasil, San José – Ciudad Colón y viceversa: todo será un completo caos. Si ya lo es así sin cobro: imagínense con el tráfico y las casetillas funcionando.
  • El cobro hará que muchas personas tomen la ruta alterna. En otras palabras subirán hacia Piedades hasta llegar al Tigre, Cantina del Pueblo. Y podrán en peligro toda una comunidad.
  • Lo grave de esta situación es que nuestros hijos e hijas tendrán que tener mucho cuidado y precaución con los camiones, automóviles, autobuses y demás vehículos, que utilizarán la susodicha vía -gente de Tabarcia, Puriscal, Ciudad Colón, Brasil de Mora, Piedades, entre otros-. A más movimiento vehicular mayor peligro para los transeúntes.
  • Además se une a esto que a horas  de la mañana será intransitable cuando a plena entrada a clases de la Escuela Ezequiel Morales necesitaremos más que un policía municipal poniendo orden sino todo un grupo de tráficos que controlen a los peatones y los carros.
  • Siguiendo la ruta pasarán por la Escuela Isabela Católica, en Rio Oro de Santa Ana, donde también los niños y niñas sufrirán el impacto de más autos en la vía. En especial, porque muchos para no tener que coger la presa de la Cruz Roja optarán por bajar hacia la Urbanización Rio Oro para conectarse a la autopista. Poniendo en peligro familias completas en esa calle tan angosta y sin controles de velocidad.
  • Finalmente, para el que quiera continuar hasta Santa Ana bajando por la Radial hacia Belén deberá enfrentarse a la paciencia y normalidad que significa un lunes de seis de la mañana en adelante.
Ante semejante problema vial comunitario quisiera recordar que pase lo que pase ningún cobro merece los peligros a los que se verán expuestos nuestros hijos, sobrinos, nietos o hermanos.
Perro del sol

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