Crónica de una hora en las inmediaciones de Lindora

7:40am
Despego de la casa raudo y veloz para hacer mis quehaceres de todos las semanas rumbo hacia mi muy querida y apreciada universidad necesaria, apodada de esa manera por el reconocido figuerrista y sacerdote del 48, Benjamín Núñez, primer rector de la Universidad Nacional de Heredia.
7:42am
Con dos minutos de diferencia y en medio del túnel que comunica Santa Ana con la carretera hacia Belén tuve que detenerme por espacio de ocho minutos mientras podía ver por el retrovisor como la tipa que manejaba detrás de mí, ya estaba acostumbrada a esas presas. Aquellos minutos que en mi caso eran de estrés, en el caso de ella eran de últimos retoques: polvos en la cara, peine y laca al estilo de mi abuela acabaron el rito de belleza plástica.
7:50am
Gracias a un semáforo que da paso logré liberarme de una para salir en otra. En aquel momento fui a dar directo a las inmediaciones de Fórum pasando por el puente que dejaba la pizzería, la pollería y la hotelería (porque este no es un espacio para hacerle publicidad gratis a nadie). Ya estaba en pleno inicio de avenida Lindora frente a la bomba que pone de manifiesto una cruz comunicadora de Pozos con Pozos y Belén con Santa Ana.
7:59am
Tuvieron que pasar bastantes minutos para avanzar algunos metros y descubrir a inicios de semana el mal humor de la gente. Mientras el tipo del frente le da campo a una mujer “supongo simpatiquísima” los demás detrás de mío querían matarle: improperios iban y venían. Como si fuese poco algunos asomaban la nariz de su carro 4×4 para intimidar a mi pichirilito y abrirse campo a como diera lugar. Al final debo aceptar que ante el temor de chocar mi querido automóvil tuve que ceder a la matonería de esos automóviles llantones no sin antes hacer mala cara.
8:19am
La buena suerte de aquel día me llevaría a recorrer la cuarta parte de la avenida frente a la bomba de abastecimiento número dos y en medio de la famosa calle rosa: donde es fácil encontrar restaurantes de todo tipo, heladerías y hasta bancos. En aquel momento debo ser honesto, cometí el peor error de esa mañana volví a ver al retrovisor y lo que pude ver fue a un hombre de saco y corbata seguro empleado de la trilogía cercana en esa misma calle comiendo gustosamente un moco del tamaño de mi espejo: ¡vaya  nariz tenía que tener este prójimo! No puedo darles más detalles porque el desayuno no me permitió seguir el camino de aquella secreción nasal.
8:38am
Mientras avanzaba unos se colaban por las calles paralelas mientras el embotellamiento era incuestionable y ya de estrés total. Imaginen que la chica fresquita de buena mañana la vi pasar por mi derecha a toda velocidad con vidrios cerrados y aire acondicionado a toda máquina; metros adelante pediría campo con esa cara de ando apurada, estrella la de algunas que el tarro les ayuda. La gente decente o idiota como usted quiera llamarla seguimos la filita india al mejor estilo de niños de prepa.
8:57am
Ni siquiera había llegado al puente que comunica con Belén, pero estaba cerquita de la empacadora que se la pasa tirando humo mañana, tarde y noche. El trasero estaba calientito y mi radio ya no sabía que cantar para entretenerme, ya había pasado una hora para cruzar menos de tres kilómetros y la crónica no me alcanzó para llegar a mi destino…

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